Mostrando entradas con la etiqueta desparecidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desparecidos. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de mayo de 2014

La tarea

Un esbozo, Hisperhistorias pre-alfa, preventa disponible en Amazon

La tarea


No creas que estoy loco
Yo no escucho voces

Las veo

Por algo soy pintor


Taburete
Unos viejos papeles de diarios dormían sobre el polvoriento piso de cemento. Ráfagas de colados vientos los alzaban y cambiaban de lugar. Las noticias parecían despertar en el aire para luego continuar con su siesta letrada sobre el agrisado suelo.
Un gastado banco de herramientas sostenía clavos estáticos. Oscuras espigas con pintas naranjas que alguna vez abrazaron y sostuvieron instrumentos oxidados. El quemado calentador de alcohol apoyaba una de sus patas sobre una reciente prueba de pintura. El banco engordaba día a día con su dieta de colores y polvo y adelgazaba con las rasqueteadas ásperas.
El parlantito de la radio se saturaba con la millonésima emisión de la cumparsita.
Vimos la sombra deformada del viejo dar la última pincelada y sonreír.

Continúa en el eBook Hiperhistorias pre-alfa  disponible en Amazon


 Patricio Peralta R



miércoles, 18 de abril de 2012

Sobre Paula Kalós


Desapariciones
Sobre Paula Kalós existen dos registros visuales hechos con ojotrónics ocultos. La negra era muy popular en el mundo y se le atribuía la invención de la bossa tango. En muchos lugares se la creía brasilera.
La calidad del audio de aquellos registros es bastante mala por que en ambas oportunidades no se utilizó ningún tipo de amplificación. Un murmullo clandestino nos hace sospechar que en una de esas fechas lloviznaba. Paula no había enchufado ninguno de sus ordenadores musicales. Manipulaba pequeñísimos instrumentos de percusión que mágicamente aparecían y desaparecían de sus manos o de sus pechos.
- Los construyeron en Lilliput- decía la negra, mientras exhibía sus instrumentos fabricados con frutos exóticos, dedales, portaminas, engranajes de relojería mecánica y envases industriales.
Paula tenía el rostro pintado, un par de alas aguiluchas azules y amarillas nacían de su nariz volando por debajo de sus ojos. Su pelo azul con vetas blancas y amarillas era encantador; los colores disimulaban algunas canas. Se la ve bailando y sacudiendo su largo pelo, que se esparcía circularmente como las faldas bailarinas. Las escenas son históricas porque Paula estaba abandonando la teatralidad.
En la otra filmación, bastante posterior, se la ve un poco gordita a la Kalós, probablemente la ropa nos de esa sensación o quizás estaba ancha por su edad, o por un incipiente quiensabido embarazo. La grabación corresponde al mismo otoño de la desaparición de los cuatro: Noés, un empleado y una hermosísima habitué con cara de nena que parecía no envejecer. Pero no se confundan, esta no fue una desaparición cualquiera, fue más bien una huida. El asunto del suicidio de Digo Rob quizás haya sido un detonante.
Cuando partían, Paula se estremeció de ternura cuando vio un niño accidentado, el hijo de quién le regalaba las cuerdas de tripa para su guitarra. Por suerte Noés estaba con ella y luego de asistir al chico continuaron camino. Un poco tristes, debido al destino roto de Paula que recién ahí comprendió de ciertos pesares de su vida.
En esa casa donde pasaron tantas cosas ahora funciona una biblioteca. Algunos libros estaban ahí, otros fueron donados. El donador más anibalesco fue Loque, el chico accidentado, kármicamente los libros habían pertenecido al padre de Paula. En su mayoría, volúmenes viejos, de papel amarillento y oloroso. Pero hay algunos librantes también y cada vez hay más. A la biblioteca la mantiene la gente del barrio. Se llama “Biblioteca Pública Paula Kalós” obviamente.
Asóciate, la institución te necesita, la casa se está por venir abajo.

de versiones circulantes oídas por la estatua